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martes, 2 de abril de 2013

Buenos Aires: La ciudad del tango

Hoy en "Mi maleta de los sueños" finalizo el viaje "Experiencia Patagónica"; como colofón he elegido algo distinto a todo lo que te he narrado sobre este viaje...un poco de asfalto: Buenos Aires, tierra de tangos. 
Antes de hablar de esta gran ciudad, te haré un pequeño resumen de todo el viaje para que puedas hacerte una idea real del tiempo que necesitarás en caso de que te apetezca vivir tu propia experiencia patagónica. Consistió en un total de 24 días, partiendo de Península Valdés (3 noches), donde podrás avistar ballenas, leones marinos, pingüinos; continuamos hacia Calafate y El Chaltén, donde iniciamos el trekking por Fitz Roy y Cerro Torre(3 noches), lugar en el que podrás realizar una incursión por el glaciar; desde Calafate (2 noches) visitamos el Glaciar Perito Moreno y continuamos con el trekking W en la zona de Torres del Paine(3noches); los días siguientes conoce Puerto Natales (1 noche), alójate en una típica estancia patagónica(1 noche); adéntrate en el bosque para asombrarte con el trabajo de los castores(1 noche) y navega por el Canal de Beagle en Ushuaia(1 noche); deberás tomar un vuelo desde ese lugar para "patear" Buenos Aires (2 noches) y desde allí hacia Iguazú (2 noches), donde contemplarás la belleza de las cataratas

BUENOS AIRES
La ciudad tiene una extensión aproximada de 200 km2 y cuenta con unos 3 millones de habitantes. Bañada por el Río de la Plata, la ciudad ha experimentado un gran cambio en los últimos años, recuperando el antiguo Puerto y orientando la misma al río. Puerto Madero es un punto fascinante; zona de negocios, ocio, viviendas y todo rehabilitado con un gusto exquisito desde mi punto de vista. Aprovecha el atardecer para visitar el Puerto y quédate allí para tomar una buena cena; el número de restaurante existentes en los antiguos edificios que servían de almacén de grano y otras mercancías es muy elevado y te será difícil elegir; si quieres un consejo yo te doy dos opciones para disfrutar de buena carne argentina: la opción de precio elevado y buena calidad en La Cabaña de las Lilas y la opción de precio normal con estupenda calidad en La Bisteca. Este último nos lo recomendó el personal de recepción de nuestro hotel; es el lugar preferido por los locales, ya que además es un buffet libre, lo que lo hace aún más apetecible si cabe; mi experiencia en este lugar fue muy positiva, conociendo incluso a una pareja de mediana edad que nos dio una agradable conversación de sobremesa. Te diré más, comí tanto(el buffet es lo que tiene) que en el paseo de vuelta a casa tuve que para en varias ocasiones y descansar de la congestión que llevaba encima.
Madruga al día siguiente y si te has alojado en la zona centro, comienza por visitar la Plaza de Mayo y la Casa Rosada, hogar de la presidencia del país; puedes visitarla durante el fin de semana o en festivos. En la zona de Retiro podrás acercarte a ver la Torre  de los ingleses y el Monumento al Libertador. Nosotros optamos por continuar hacia Recoleta y entrar en el Cementerio del mismo nombre; el cementerio es digno de ver, por sus estatuas, panteones y vitrinas; notables personalidades descansan en él pero, sin duda, la más reconocida es Eva Perón, en cuya tumba nunca faltan flores.
Deja el cementerio atrás y adéntrate en el barrio de Palermo, el más grande y notable de la ciudad, que alberga también las principales embajadas e impresionantes residencias privadas. En el barrio encontrarás amplios espacios verdes, entre los cuales se encuentra el Jardín Japonés y que te animo a visitar aunque debas pagar entrada (8$ en mi caso, aunque actualmente en la página web indica 24$). 
Por la tarde cambia de rumbo y vete hacia el barrio de La Boca; está un poco alejado de Palermo, por lo que deberás coger el Subte y trasladarte al otro lado de la ciudad, hasta la Estación San Juan y de ahí caminar hasta Caminito, centro turístico por excelencia y pintoresco con sus fachadas pintadas de distintos colores. Date un paseo por la zona y si eres aficionado al fútbol, puedes acercarte hasta la Bombonera, cuna del Boca Juniors. Una recomendación en La Boca; no pasees por allí de noche ni callejees demasiado; no es un lugar muy seguro, así que la vuelta al centro hazla en autobús, el cual se toma junto a Caminito y te puede dejar a las puertas de las Galerías Pacífico, donde puedes tomarte una buena merienda y hacer unas compras en este gran centro comercial; no te pierdas su bóveda, es preciosa.
La noche te tiene preparado algo especial y es que no puedes irte de Buenos Aires sin presenciar un espectáculo de tango y ya que estás, echa el resto y vete a la cena espectáculo de La Esquina de Carlos Gardel; no te arrepentirás y pasarás un rato divertido. Puedes contratar también únicamente el espectáculo, pero lo dicho, seguramente no vuelvas a este lugar, por lo que haz el completo; yo lo hice y no me arrepentí. La cena no es muy copiosa pero la calidad es buena. El precio por persona es de 295$ incluido el transporte desde y hasta el hotel.
Como ves el día ha sido muy largo, pero lo hemos aprovechado al máximo, dejando para la mañana siguiente un paseo por la Avenida Corrientes y 9 de Julio para contemplar la inmensidad del obelisco.
Por supuesto la ciudad puede dar mucho de sí y podrías permanecer allí algún día más para visitar otros puntos de interés. Lo que yo ye he mostrado en dos días es mucho para una estancia tan corta, pero que sin duda habrás visitado los principales atractivos turísticos de la ciudad.
Me despido por hoy, dándote las gracias por estar ahí. ¡Nos vemos pronto!

Nota: Fotos realizadas durante el viaje

domingo, 17 de febrero de 2013

Experiencia Patagónica: Torres del Paine, Puerto Natales y El Fin del Mundo-Ushuaia


Aquí estoy otra vez para continuar compartiendo contigo mi "Experiencia Patagónica". Recuerda que hasta ahora, en esta "experiencia" ya hemos disfrutado de la naturaleza y animales en Península Valdés e Iguazú y hemos visitado el Glaciar Perito Moreno y un trekking por la zona de Calafate; hoy continuamos hacia el sur, donde nos acercaremos a las Torres del Paine (circuito W, aunque reducido), Puerto Natales y llegaremos al Fin del Mundo, a Ushuaia.
Tras abandonar Calafate emprendemos el camino hasta la frontera chilena, el paso de "Cancha Carrera". Allí podrás encontrar diversos lugares donde coger fuerzas y , si quieres, comprar algo de comida "energética" para los próximos días de caminatas. Entramos ya en el Parque Nacional Torres del Paine, donde el trekking estrella es el Circuito W, de unos cuatro días de duración. En mi caso, debido a la gran cantidad de sitios que quería visitar en la "Experiencia Patagónica", lo hice de forma reducida; fueron 3 días en el Parque, donde nos alojamos en refugios y campamentos en la zona del Lago Pehoe (el refugio Pehoe está estupendo, un camping en toda regla). El primer día realizamos la mejor caminata del trekking, el sendero a las Torres del Paine, bordeando el Río Ascensio y a través del Monte Almirante Nieto; durante el camino llegaremos al refugio chileno, atravesaremos zonas boscosas y disfrutaremos de las vistas de las Torres del Paine desde varios miradores.
Al día siguiente, cruzamos en barco desde puerto Pudeto al refugio Pehoe, donde pasamos la tercera noche, aunque bien pensamos que no llegaríamos. El viento era muy fuerte y debido a eso, la travesía en barco se retrasó cerca de 2 horas; cuando emprendimos la navegación, todo iba bien, pero pasados unos 10 minutos, no parecía que estuviéramos en un lago, sino en mar abierto; las olas pasaban por encima de la embarcación y nos movíamos de un lado para otro, teniendo que agarrarnos fuertemente para no irnos al suelo; hubo gente que lo pasó realmente mal. De hecho dimos media vuelta a mitad de camino para volver a intentarlo de nuevo, ya que las olas impedían que el barco avanzase. Finalmente llegamos al refugio y comenzamos la caminata hasta el Valle del Francés, llegando al campamento italiano y con impresionantes vistas del Paine Grande; el regreso al refugio lo hacemos bordeando el Lago Skottberg.
Esa tarde noche en el refugio la pasamos en la cafetería en modo relajación y cervecitas: muy recomendable!!!. El último día del circuito es el primer segmento de la W, correspondiente al Glaciar Grey; se trata de un glaciar de 300km2 de extensión y 25km de largo; contemplamos diversos témpanos desprendidos en el lago, cuya característica principal son sus aguas grises, de aspecto lechoso. El sendero nos lleva a distintos miradores sobre el glaciar, divisando también el macizo del Paine. Al regresar al refugio, recogimos nuestras pertenencias y cruzamos de nuevo el lago en barco, esta vez bajo un sol espléndido y las aguas en calma,lo que nos permitió ir en cubierta y contemplar por última vez el macizo: los Cuernos, Aleta de Tiburón, Paine Grande...
Ya en tierra firme, nos dirigimos a nuestra siguiente parada en el camino, Puerto Natales; llegamos allí ya entrada la tarde, dedicando lo que quedaba de ella a recorrer el pueblo y tomarnos una café calentito en Patagonia Dulce, un local en una casita de madera; lugar muy acogedor y con un olor que hará que te apetezca comer todo lo dulce que allí tienen. Cenamos en grupo en un lugar del que no recuerdo el nombre, pero sí que recuerdo que estaba muy concurrido y la cena no estuvo nada mal. Esa noche, nos ocurrió otra anécdota...al volver a nuestro hotel (era la 1:00 más o menos), la puerta estaba cerrada, pero cerrada es cerrada a cal y canto, sin señal de vida en el interior; después de aporrear la puerta durante media hora y llamar al teléfono (lo oíamos sonar desde el exterior), vimos que se encendía una luz y una señora medio dormida nos abrió la puerta, indicándonos que no se había percatado de que faltaban huéspedes en el hotel....un hotel de muy poquitas habitaciones y habiendo dejado las llaves en recepción al marcharnos... Ya nos veíamos durmiendo en la calle...jajajaja...con el frío que hacía madre mía.
La mañana siguiente seguimos rumbo al sur, tomamos un ferry (6$ pesos argentinos) para cruzar el Estrecho de Magallanes y accedimos de nuevo a Argentina por el Paso de San Sebastián; después de un largo trayecto en autobús por Tierra de Fuego, llegamos a Río Grande y unos 70 km después a la Estancia Las Hijas, finca ganadera de 10.000 hectáreas, donde nos aguardaba una cena especial a base de cordero patagónico preparada por los dueños de la estancia, Carol y Richard. Ya en la mañana, tras un buen desayuno ofrecido por los Richard asistimos a una demostración de trabajo con perros ovejeros y tareas de esquila de ovejas. El trato dispensado por esta familia fue increíble.
Ya estábamos muy cerquita del fin del mundo, pero aún nos aguardaba otra grata sorpresa en Valle de Tierra Mayor, el Refugio Solar del Bosque junto al Lago Escondido, un entorno precioso, donde pudimos observar a los castores que pueblan el lugar haciendo de las suyas (están destrozando los bosques; tiene un problema de superpoblación importante); hicimos una caminata hasta la Laguna Esmeralda a través de turberas y bosques; merece la pena acercarse hasta la laguna, un paraje hermoso.
Al regreso nuestros amigos del Solar del Bosque nos tenían preparadas las mejores empanadas argentinas que recuerdo, ¡qué ricas!. Otra cosa que recuerdo de ese lugar es el momento "león marino" que sufrimos en el refugio durante la noche...por supuesto no teníamos leones en la habitación, aunque alguno emitía sonido similares ¡vaya risa pasamos!.
Llegamos por fin a Ushuaia; no sé si era porque llovía y el día estaba muy gris, pero la impresión que me llevé de la ciudad no fue lo que me esperaba; demasiado turismo de "souvenir", cafeterías, restaurantes,.... No sé qué deciros...si ahora tuviera que diseñar de nuevo mi viaje igual no incorporaba Ushuaia como destino; aunque como siempre predico "hay que conocer los lugares para poder decir que no volverías"; esta es mi máxima cuando viajo.
Hicimos una caminata por el Parque Nacional Tierra del Fuego (entrada 65$ pesos argentinos) y navegamos por el Canal de Beagle, donde divisamos colonias de leones marinos (esta vez auténticos) y cormoranes. No te olvides de sellar tu pasaporte en la oficina de turismo para demostrar que has llegado al fin del mundo. Las horas libres en la ciudad recorrimos la calle principal, San Martin, y decidimos cenar La Cantina Fueguina de Freddy, local que nos recomendó nuestra guía de Camino Abierto, famoso por sus mariscos y pescados; degustamos centolla como entrante y después yo me decanté por la merluza negra (bastante buena, pero no como la del Cantábrico ;) )
Con la visita al fin del mundo concluye mi "Experiencia Patagónica", aunque es cierto que aún tengo que contarte cosillas sobre Buenos Aires, la ciudad del tango, que bien se merece una entrada para ella solita en Mi maleta de los sueños. Espero que todo lo que te he contado haya servido para generar al menos un poquito de curiosidad por conocer este magnífico punto del planeta.
Hoy hemos llegado a las puertas de la Antártida y por ello te recomiendo el fantástico libro Atrapados en el hielo, que relata la odisea del intento de la conquista de la Antártida por Ernest Shakelton y su tripulación a bordo del Endurance; yo lo leí precisamente durante el viaje. !Nos vemos pronto!

Fotos: realizadas durante el viaje

viernes, 21 de diciembre de 2012

Experiencia Patagónica: De Iguazú a Tierra de Fuego (Península Valdés y Cataratas)

En esta ocasión la maleta de los sueños se va un poquito más lejos...a Argentina. Se trata de un viaje apasionante en el que hubo de todo un poco y que he bautizado como mi "experiencia patagónica": aventura en grandes montañas y glaciares,Tierra de Fuego, fauna en Península Valdés, cataratas de Iguazú y visita urbanita a la ciudad del tango, Buenos Aires. Un total de veinticuatro días en los que mi maleta, aunque en este caso mejor llamarla "petate" de los sueños, se vino cargada de buenos recuerdos y sensaciones únicas que os recomiendo sin dudarlo un instante. Ha sido un viaje a medida en el que seleccionamos diversos "paquetes" disponibles en el mercado que fuimos adaptando a lo que nos apetecía conocer y realizar en cada lugar. Este viaje como otros que ya os contaré, lo contraté con una compañía especializada en viajes de aventura y trekking, Naturtrek, grandes profesionales que conocen perfectamente los destinos que promocionan. Hoy os hablaré de Península Valdés e Iguazú, paisajes apasionantes de inmensa belleza.
 
PENÍNSULA VALDÉS
Tras unas cuantas horas de vuelo llegamos al aeropuerto de Trelew donde nos esperaban para llevarnos a Puerto Madryn, ciudad portuaria fundada por los galeses, que será nuestro "centro de operaciones" durante tres días desde nos moveremos para realizar distintas actividades.La tarde de nuestra llegada, bastante fresquita por cierto, la dedicamos a caminar por la ciudad, por su paseo costero, a tomarnos un buen café con una media luna (croissant para nosotros) y a buscar un buen sitio en el que cenar. Descubrimos un lugar, Plácido Restaurante, que personalmente no me defraudó en absoluto, cocina de autor de buena calidad y precio razonable.
La mañana siguiente estaba un poco nerviosa, era la hora de ir a la búsqueda de las ballenas francas (180 pesos por persona + 70 de entrada al área natural); me preguntaba constantemente si tendría la suerte de verlas. Os diré que no es tan fácil, no siempre se dejan ver y, en concreto, unas horas antes del mismo día en que nosotros navegamos, no pudieron avistar ni un solo ejemplar. Nosotros tuvimos más suerte; una vez llegamos a Puerto Pirámides, embarcamos y en poco tiempo el guía llamó nuestra atención para que dirigiéramos la vista a un punto en concreto. Allí estaba una madre con su cría enseñándola a subir a la superficie para respirar; sin duda un espectáculo. Todo lo que os diga sobre el avistamiento de ballenas es poco, ¡tenéis que vivirlo!. Incluso las ballenas mostraron su majestuosa cola en alguna ocasión, que podéis observar en las fotografías de este post.
Tras el avistamiento, nos dirigimos hacia el interior de la península donde visitamos el Centro de Interpretación y divisamos un apostadero de lobos marinos (espectacular pero nada comparable a lo que vi en Ushuaia y que en otra ocasión os contaré). El día llegó así a su fin, dirigiéndonos de nuevo a Puerto Madryn donde elegimos otro buen sitio en el que cenar, la Cantina el Naútico, buena carne argentina (Baby bife gran naútico), buenos langostinos grille y bien regado de vinito Postales.
El día siguiente era el momento de los pingüinos magallánicos en la mayor reserva pingüinera sobre suelo continental, Punta Tombo (35 pesos la entrada al área natural). Pudimos caminar junto a ellos en su hábitat natural y disfrutar de las estupendas vistas que ofrece la reserva, eso sí , sin salirnos del sendero marcado y sin tocar a los animales. Durante la tarde elegimos la opción de realizar el avistamiento de los delfines más pequeños del mundo, Toninas Overas, blancos y negros; si disponéis de tiempo hacedlo si dudar, que no os arrepentiréis. El precio es de 150 pesos por persona.
Deciros que todas las actividades que realizamos  en Península Valdés las gestionaba la empresa Odisea Patagónica.

CATARATAS DE IGUAZÚ
Fue el colofón del viaje, nuestro gran final, después de 21 días de viaje de montañas, glaciares, pingüinos, ballenas y tango estábamos agotados, pero aún nos quedaba energía para contemplar una de las nuevas 7 maravillas naturales del mundo, las Cataratas de Iguazú. Estuvimos allí durante dos días, uno destinado al lado argentino de las cataratas y otro al lado brasileño.

El primer día nos levantamos bien temprano, ya que al estar nuestro hotel en el lado brasileño debíamos pasar por la frontera y queríamos evitar largas colas. Llegamos al parque nacional y directamente nos subimos al Tren Ecológico que nos llevaría entre la selva hasta el punto estrella de las cataratas, la Garganta del Diablo; ¡no os podéis imaginar el estruendo y la fuerza del agua al asomarte a la pasarela!

Pasamos la mañana caminando por las distintas pasarelas contemplando cada uno de los saltos de agua y haciendo miles de fotos, ¡no podíamos parar!. Y llegó la tarde...decidimos realizar el acercamiento en  gomón (lancha para nosotros) a la base de las cataratas y el paseo en 4x4 por la selva. El gomón fue sin duda lo mejor, te empapas e incluso tragas agua (yo por lo menos), pero merece la pena acercarse lo máximo posible a esas gigantescas caídas de agua, ¡hacédlo!

El día siguiente visitamos el lado brasileño, comenzando por el centro de visitantes donde cogimos el bus panorámico que recorre la selva y nos dejó en el inicio del sendero que nos  permite una visión genial del lado argentino. El final de la pequeña caminata nos lleva hasta el salto floriano, no menos asombroso que lo vivido el día anterior en la Garganta del Diablo.

 
Hasta aquí una pequeñísima parte de mi "experiencia patagónica", lugares perfectos para disfrutar y seguir llenando la maleta de los sueños.
Un saludo a tod@s...nos vemos en unos días. Felices Fiestas!!!!!!!!!!

Fotos: realizadas durante el viaje